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agosto 31, 2015

Se acabaron las siestas durante el día....

// Primero quería agradecer sus comentarios, emails y textos con respecto al post anterior acerca de la Villa de mujeres empoderadas. Me siento dichosa de saber que muchas quieren participar. Aún estoy cuadrando unas cositas para darle rienda suelta a este proyecto. Algo que me tiene súper feliz es que estamos creando una tienda virtual que contará con diferentes Pop-Up Stores de mujeres increíbles y sus productos, arte, y creaciones. ¡Créanme, estoy pompia!  Ya pronto les compartiré más detalles :) .... //



No sé si recuerdan que cuando Sebastián cumplió su primer año tuvo una transición en su rutina de siesta. Dejó de tomar dos siestas al día para sólo tomar una y aportar un poco más a mi locura. Pues no debió ser sorpresa para mí que al cumplir los dos años Sebastián decidiera volver a hacer cambios en nuestra rutina. Ya llevamos casi cinco meses sin que tome siesta durante el día. Cero. Zip. Nothing. Bueno, no voy a ser exagerada; ha tomado una que otra siesta, pero ha sido porque ha estado extremadamente cansado o porque hemos estado bastante rato en el carro. Pero vamos... ¿A quién no le da sueño un paseito en el carro? :)

El asunto es que poco después de Sebastián haber cumplido sus dos años hubo un "click" en su rutina de tomar la siesta que cambió mi vida patas arriba. Ustedes saben que yo soy creyente de mantener una rutina fiel, y gracias a ella nuestro primer año fue bastante llevadero y fácil. Pero también creo en no imponer y en escoger mis batallas. El tema de la siesta se nos estaba haciendo súper difícil. Me podía tomar fácil 30 minutos o una hora lograr que durmiera, para que despertara a los 45 minutos con unas energías que no había quien le siguiera el paso. Y como había descansado, ya no quería dormir temprano. Hubo noches que se dormía a las once, luego de haber luchado con nosotros a veces por más de una hora! ¡Imagínense como terminábamos nosotros! Parecíamos almas en pena. Una noche Ajonel y yo nos sentamos a hablar del tema porque la verdad ya no podíamos más con el asuntito. Aunque pensábamos (o más bien aún pensamos) que Sebastián estaba muy pequeño para dejar de tomar siestas, decidimos dejarnos llevar por él para ver que tal nos iba.

Mi preocupación era que terminara la tarde demasiado cansado y se pusiera de mal humor y con perretas. O que decidiera tomar una siesta ya entrada la tarde y fuera peor al llegar la noche. Pero una vez más Sebastián nos hizo quedar mal. Pasaron los días y él estaba feliz como una lombriz. Llegaba la noche y se dormía sin problema a las 8 p.m. para despertar a veces a las 9 de la mañana. ¡La GLORIA! ¿Porqué no lo permitimos antes? jaja Vamos, no les voy a mentir... no ha sido fácil el hecho de que Sebastián no duerma durante el día. Regularmente yo aprovechaba esa siesta para hacer cosas en la casa, mis proyectos, mis creaciones, a veces escribir aquí en el blog, atender el patio, en fin... era mi tiempo. Ya no existe break durante el día, son súper raros los días que decide dormir siesta en la casa. Ambos terminamos agotados cuando llega la noche, pero a la vez, sé que él es más feliz de esa manera. Él no quiere perder ni un minuto de la vida y yo lo entiendo.

Yo sé que mucha gente piensa que es necesario que los niños tomen al menos una siesta diaria. Pero yo soy de las que cree que cada niño es distinto y que cada uno tiene necesidades diferentes. En nuestro caso, cuando pasamos el día en casa, hago el esfuerzo de que noss vayamos al cuarto a leer algunos cuentos o a jugar con los Legos al menos por una hora después del almuerzo, ya que es la hora en que el solía dormir. De esa manera mantenemos un poco la rutina de bajar las revoluciones.

Nuevamente Sebastián me recuerda que la vida se trata de cambios constantes. Que tan pronto uno se siente en zona segura y que tiene el toro agrrao' por los cuernos, la vida cambia. Pero también a estar segura de que todo va a estar bien, que nos vamos a adaptar nuevamente y que lo importante es disfrutar de la travesía, porque sin duda alguna está llena de aventuras. :)





julio 02, 2015

Buenas Vibras


Este fin de semana saqué el tiempo para hacer un cojín para mi sala, yeii! Recientemente mientras veía emails de promociones vi un cojín de Urban Outfitters que me llamó la atención y dije en mi mente lo que hubiese dicho mi madre : "bah, eso lo puedo hacer yo"! Y eso hice. Busqué entre mis materiales con la misma emoción de un niño el día de Navidad y dediqué varias horas a hacerlo mientras Ajonel entretenía a Sebastián. La realidad es que aunque no quedo perfecto, me gusta. Vamos, más bien me encanta. Es mío. Lo hice yo. Es único. Tiene magia.

Pero si lo pienso bien, lo más que me gustó fue el proceso, crear. Ya que es algo que extraño a diario. Yo amo ser mamá, disfruto mi vida simple y mis días lentos con Sebastián; pero eso no significa que no extrañe quien soy. Soy alguien que le gusta hacer cosas creativas, inventar, buscar aventuras nuevas, aprender constantemente, hacer magia con las manos. Pero el tiempo me falta y muchas veces hasta las energías e inspiración, y es un poco frustrante....

Sé que compararme con otras personas no ayuda en lo más mínimo, pero vamos, no me digas que nunca has estado en esa posición. En estos meses he visto como mujeres que adoro y admiro han alcanzado tantas metas. Mi hermana completó su bachillerato en enfermería, una amiga completo su doctorado en psicología, otras están criando múltiples hijos y lo hacen ver tan fácil.... Y no escribo esto con envidia, si no todo lo contrario, no dejo de sentir orgullo y felicidad por cada una de ellas, las admiro y las veo como una inspiración. Pero de cierta manera me siento que mi vida está en algo parecido a un limbo. Por un lado estoy feliz y dichosa de estar con Sebastián, de ser yo quien lo cuide y lo eduque. De ser yo quien lo consuele cuando se da un golpe o la que lo celebre cuando aprende algo nuevo. Y créanme, lo disfruto y lo agradezco infinitamente a Dios y al Universo. Pero por otro lado, siento que estoy desapareciendo poco a poco. Siento que los días pasan y no veo manera en que pueda lograr mis metas. Mi línea de carteras y accesorios Stella Di Mari está totalmente estancada. Tengo varios productos empezados, pero honestamente no los he podido terminar. A veces me entra la frustración y digo que me voy a olvidar de coser. Que ya no quiero saber nada del asunto. Como decimos en Puerto Rico, mandarlo todo a la porra. A eso le sumo la soledad que se experimenta cuando eres madre criando lejos de tu familia y amistades. Bah! Se convierte todo en una tragedia griega. (aunque la rabieta realmente me dura un día). O sea, no estoy buscando lástima o comprensión, simplemente poniendo en escrito como  me siento algunos o quizás muchos días de mi vida. Sé que siempre las estrellas se alinean a nuestro favor y todo cae en el lugar correcto. Sé que es eso mismo, solo una etapa, algo pasajero. O tal vez es otra lección en mi vida para aprender a desarrollar confianza y paciencia, ya que ambas siempre suelen escasear en mí. Tal vez sonaré malagradecida por no apreciar más mis días con Sebas, pero no quiero que lo vean así. Es simplemente este deseo que el mundo nos han inculcado toda la vida de tenerlo todo a la vez, y ya estoy empezando a creer que se puede tener todo, pero no a la vez.

Que quede claro, no me rindo, no dejo ni dejaré de luchar por mantenerme fiel a mi misma, por alcanzar mis metas. Aunque hayan días que me den rabietas y quiera mandarlo todo al olvido. Regularmente son esos días en los que Sebastián se me acerca y sin decirme nada me da un beso o me dice un te amo para recordarme que es lo realmente importante en mi vida; como si de alguna manera él supiera lo que pasa en mi mente. Me hace caer en cuenta que mi mayor aventura, mi mayor proyecto, mi obra maestra es él.

Así que a fin de cuentas el cojín se ha convertido en buen recordatorio en mi diario vivir. Good Vibes. Buenas Vibras. Todo estará bien. Todo tiene su tiempo. Ahora es el tiempo de Sebastián, sin dejar de soñar y luchar, pero sabiendo que todo llegará a su tiempo. Un día a la vez...



mayo 21, 2015

En el mar la vida es más sabrosa.


Desde hace unos meses llevamos unos días medios complicados. Y el estar tan drenada y estresada hace que se me haga más difícil bregar con el diario vivir. Sé que todo caerá en tiempo nuevamente en algún momento (que espero sea pronto). También sé que yo suelo ser bastante transparente en mis estados de ánimo y si a eso le sumamos que Sebastián tiene un talento para detectar cuando estoy un poco "off", pues el resultado es una locura. 

Ayer en la mañana me desperté con un dolor insoportable en la quijada...resultado de dormir presionando mis dientes...resultado de llevar semanas de "stress" y ansiedad. Así que decidí preparar un bulto a la ligera e irme con Sebastián a mi "happy place"... ¡la playa! Desayunamos rápidito, monté todo en el carro y nos fuimos a una playa que queda súper cerca de casa. Llegamos al estacionamiento y estaba casi vacío, perfecto. Cuando voy a ponerle el traje de baño a Sebastián me doy cuenta que lo había dejado dobladito encima de su cama. ¡Llevé de todo... juguetes, comida, agua, toallas, bloqueador, etc, etc, etc... menos su traje de baño!. ¡Bah! Por unos instantes consideré regresar a casa para buscarlo y volver nuevamente a la playa, pero la realidad es que quería aprovechar la mañana para poder estar de regreso a casa antes del medio día. También consideré regresar a casa y olvidar la idea de la playa, pero decidí que no iba a dejar que una tontería arruinara nuestra mañana, además ya Sebastián estaba hablando de la arena y el agua. Así que nos bajamos y caminamos hasta la playa. Sin traje de baño. Pero felices. :) La playa estaba prácticamente vacía, el día estaba espectacular y el agua riquísima. Sebastián la pasó genial. Jugó con la arena, creó castillos de arena y destruyó castillos de arena. Corrió, brincó, saludó aviones, jugó con las olas.... y yo recuperé esas energías y buenas vibras que habían desaparecido con tanto ajoro. 

A veces hace falta desconectarse, sacar un tiempito para disfrutar de eso que nos hace felices. Además, ver a Sebastián disfrutar tanto hace que mi corazón se expanda de amor puro. La vida puede llegar a ser sumamente complicada y los días pueden convertirse en una locura, pero lo importante es no dejarse arrastrar. Yo creo que la palabra clave es balance. Y si, es más fácil decirlo que hacerlo, pero es necesario. La felicidad de nuestros hijos va de la mano con nuestra felicidad. Así que estoy trabajando en eso... en crear un balance. Y que mejor forma de empezar que en el mar, donde la vida es más sabrosa. :)

Ya mañana es viernes, disfruta tu finde. Find your happy place! xoxo











mayo 14, 2015

¡Superamos el primer virus!


En estos últimos días Sebastián estuvo batallando su primer virus. Él ya había pasado por catarritos y había tenido una que otra fiebre boba cuando le salía algún diente, pero no conocía lo que era vomitar y el sentirse enfermo. Como ya saben, Sebastián es bastante activo, demasiado a veces, y el verlo todo amotetado era sinónimo de que no se sentía bien en lo absoluto. Primero comenzó vomitando y con fiebre, luego vino la diarrea y obvio esos síntomas vinieron acompañados de una changuería increíble. Sebas sólo quería ver muñequitos y dormir, lo cual no suena tan agotador, pero.... quería hacer esas dos cosas encima de mamá. Teniendo un niño que durante dos años prácticamente nunca se enfermó, hizo que ésta mamá entrara en crisis. Llamé a mi Doctora favorita (mi cuñada), me dio algunas instrucciones y me aseguró que todo iba a estar bien.

Sebastián no comió prácticamente nada durante los primeros días, sólo tomaba agua, ya al pasar dos días él comenzó a pedir bananas, arroz y galletas salteadas. Aparentemente él sabe mejor que yo como sanar su cuerpo. La mayoría del tiempo la pasó durmiendo en mi falda en el sofá o la cama. No quería que me despegara de su lado, incluso en las noches se daba cuenta si intentaba pararme de la cama. A eso le sumamos que Ajonel estaba terminando un proyecto grande y no podía ayudar tanto como él hubiese querido. O sea, durante dos días estuve cuidando de Sebas sin poder ni siquiera bañarme. Uno de los días logré lavarme los dientes a las 3 de la tarde!!!!!! (por un momento dudé en confesar eso aquí, pero fue la readidad. Eso es maternidad!!! ) Juro que prefiero mil veces verlo trepando muebles que verlo enfermo. Prefiero perder la cordura repitiendo el día entero: "¡cuidado, cuidado, cuidado... Sebastián abajo!"... que por cierto, ya Sebastián dice la frase de memoria.

A los días ya Sebas comenzó a trepar por toda la casa nuevamente, a abrir la nevera como un adolescente buscando comida cada media hora y a hacer desastres en cada cuarto. O sea, todo volvió a la normalidad. Pero..... obviamente, luego la que se enfermó fui yo. Oh bueno, era de esperarse. Pasé el día de las madres tirada en la cama con suero de sopas y una sobredosis de la serie FRIENDS. Aunque ahora que lo escribo no suena como un mal día. ;)

En fin, prueba superada. Ya estamos volviendo a la normalidad y a la carga. :)

Nos leemos pronto! xoxo

marzo 25, 2015

Yo era una excelente mamá, antes de ser mamá.


No recuerdo donde escuché esa frase, pero cuan cierto es. Antes de tener a Sebastián recuerdo bien que llegué a hacer comentarios o criticas de como yo haría las cosas con mis hijos si los llegase a tener. Tal vez nunca hablé de nadie en particular, pero si juzgué, señalé y critiqué ciertos métodos de crianza. Por ejemplo, no sé ni cuantas veces critiqué a esas mamás que les daban los celulares a los hijos para que se entretuviesen. Ja! Quien me ve ahora!!!!... ese celular es el único que me da "break" de ir al baño o de tragarme un almuerzo a las tantas de la tarde. O es el único que controla a Sebastian en el "car seat" cuando ya esta harto de estar sentado y amarrado y no existe la opción de sacarlo. Y claro está, tampoco tenía planeado que viera televisión, aunque no lo hizo hasta poco más del año. Pero ya para esa fecha corría y brincaba por todos lados, y para mi la televisión era la "nanny" a la hora de cocinar. De no prender el televisor lo tenía frente a la estufa tratando de tocar las hornillas calientes y la hora de almuerzo se convertía en una guerra de ¡¡¡no toques, ten cuidado, eso está caliente, no te trepes ahí!!!

Imaginé que pasaríamos los días sentados en una colcha rodeados de cojines de colores leyendo libros por horas. Y claro que leemos... pero no por horas ni de la manera que yo me imaginaba. Otras veces me he despistado y Sebastián se ha lastimado, (si no recuerdan el accidente del destornillador pueden leerlo aquí.) o lo he encontrado trepado en el "counter" de la cocina abriendo las gavetas, buscando comida porque he estado tan ocupada que no me di cuenta que ya era hora de almorzar y el pobre niño tiene hambre.

También pensé que iba a ser fácil tener niños y mantener la casa en completo orden, todo era cuestión de organizarse y de tener un lugar para todo. Sencillo. Nada más de escribirlo no puedo evitar reírme a carcajadas en mi cabeza. Hoy mi casa es un pequeño desastre.... y llevo limpiando toda la semana. Nada es como pensé que sería... es mucho mejor.  Yo no soy la mamá que pensé que sería... soy mejor de lo que creí, porque crío con amor. No tengo todas las respuestas como pensé... pero estoy aprendiendo en el camino. A lo que me refiero es que es fácil juzgar, criticar y señalar cuando no estamos ahí, cuando no tenemos niños. Hoy mis días son totalmente distintos a como imaginé, pero me los estoy disfrutando. ¡Estoy presente, somos felices! Y para mí eso es lo realmente importante. :)


marzo 02, 2015

¡Que alguien detenga el tiempo!


Anoche, luego que Sebastián se durmiera, Ajonel y yo nos sentamos un rato en la sala a hablar. Regularmente terminamos hablando de Sebastián. ¿Raro verdad? Soy de esas mamás que llega la noche y está desesperada por que el niño se duerma, para poder descansar y tener un respiro, pero una vez duerme lo comienzo a extrañar y me pongo a ver las fotos del celular y contar todo lo que hizo durante el día. No puedo evitarlo. En fin, estábamos hablando de que en un mes Sebastián cumple sus dos vueltas al sol en este mundo. Y es increíble; o sea, hace apenas unas semanas estaba comprando en Target una prueba de embarazo, no? El tiempo vuela, suena cliché, pero es cierto. Es una aventura verlos crecer, y tan rápido. Sé que cuando uno es madre puede sonar como un disco rayado. Con el tan conocido "crecen tan rápido", "en un abrir de ojos ya estará fuera de la casa", "aprovecha ahora que ya mismo se te va de la falda", etc, etc, etc.... Pero es que es cierto!!! Dios, cada día aprenden algo nuevo, todo lo imitan y buscan desesperadamente la independencia. Y si, una parte de mi quiere verlo crecer, convertirse en lo mejor de él, en un hombre de bien, que su personalidad se desarrolle al máximo, verlo feliz con su vida... pero hay otra parte de mi que desearía poder acurrucarlo de por vida, que siempre sea mi niño pequeño y travieso. Ese que hace de mi lo que sea con un beso, un abrazo y una sonrisa pícara.

Y vamos, también sé que nos queda vida por delante, que apenas han sido dos años, que aún nos quedan muchas etapas por vivir. Pero es inevitable que al acercarse su cumpleaños me entre el sentimentalismo. Entré a la maternidad sin saber que esperar, sin conocimiento alguno, con miedo e inseguridad, pero Sebastián ha sido un maestro excelente. Ha sido él quien me ha llevado de la mano en este proceso, ha sido él el que ha despertado sentimientos inimaginables. Sigo siendo Melissa, pero una Melissa que ha aprendido mucho. Quisiera pensar que soy una Melissa mejorada gracias a él. :)

Hay veces que me siento a verlo jugar, y me enloquece la idea de pensar que ese niño, que para mi es tan perfecto, tan maravilloso creció dentro de mi. Tiene genes que vienen directo de mi. Y a la vez verlo tan único, tan él. Es un amor que duele, literalmente duele. Y honestamente hay momentos que me vuelve loca, que reta mi paciencia y empuja mis limites. Pero otras veces, que en realidad son la mayoría, hace cosas que me hacen desear poder detener el tiempo. Cuando viene donde mi y me da un abrazo mientras me dice : "ay que rico!". Me derrito.... O cuando lo acuesto a tomar la siesta y me echa el brazo en el cuello para acostarnos cachete con cachete. También esos momentos en que él me pide algo y al complacerlo me dice : "gracias mamá". Mejor aún, cuando la esta pasando tan bien que lo único que escucho son carcajadas y grititos de alegría. Y cuando descubre algo nuevo, y exclama : "Oh wow, mira!".  Son esos pequeños momentos en que uno se da cuenta que la maternidad vale la pena. Es difícil, es sacrificado, es agotador... pero es maravillosa y no la cambio por nada del mundo.

Aunque sé que no puedo detener el tiempo y que algún día ya no podré acurrucarlo en mi falda mientras nos mecemos en la hamaca; sé que estando presente en su vida y en sus días podré alargar un poco estos momentos. Absorber cada segundo, cada risa, ese olor tan peculiar de él. Y claro está... fotos, muchas fotos! :)

¡Ahora a comenzar los preparativos para la celebración de su aniversario de vida! :D

¡Feliz lunes!!! xoxo


octubre 30, 2014

Ese momento en el que sientes que fallas como mamá.


Este sábado pasado, salimos temprano en la mañana a hacer varias diligencias en la calle. Y cuando digo varias, realmente fueron muchas, e increíblemente Sebastián se comportó como un campeón a pesar de estar cansado de tantas vueltas. Una de las cosas que salimos a hacer, fue ir a Ikea a comprar una banqueta para el baño. Sebastián ya está en la etapa de lavarse sus dientes solo y quería que tuviera algo en que alcanzar el lavamanos de forma segura. Cuando llegamos a la tarde a la casa, inmediatamente me puse a armar la banqueta, tipo nena chiquita que le acaban de regalar un rompecabezas nuevo, así soy... siempre. Lo terminé de armar, lo probamos en el baño, Sebastián se lavó sus dientitos y todos fuimos felices.

Entre tanta euforia por la bendita banqueta y por la emoción de Sebastián al tener una mini escalera nueva (ustedes ya conocen su fascinación por trepar), olvidé en medio de la sala el destornillador que utilicé. Sí, ya se imaginan por donde voy. Mientras estoy recogiendo otras cosas, veo que Sebastián está jugando con el destornillador dándole vueltas de un lado a otro. Con toda la tranquilidad del mundo voy derechito a donde está para quitárselo, mientras voy pensando en el golpe que se puede dar y en que mucho le gusta jugar con lo prohibido. Faltando un micro-segundo para quitárselo, ¡fua! que se dá con el chavao destornillador. ¡El grito de él en el cielo y mi corazón hecho una pasa! Por un momento pensé que se había dado un golpe en la frente o algo así, pero luego me fijé bien y tenía un punto rojo dentro del ojo, ¡sí! ¡dentro del ojo! Mi hijo parecía un personaje de película de vampiros o zombies. Por mi culpa, por mi gran culpa... mi despiste. Sentía que había hecho la Melissada más grande de mi vida. ¿A quién se le ocurre dejar un destornillador al alcance de un niño de 18 meses? Nunca había sentido tanta culpa. Era de noche y sábado, así que no podía llamar a la oficina de la Dra., por lo tanto, hice lo que cualquier madre haría.... llamé a mami. Ella me calmó, como siempre hace y esperé al siguiente día, para que mi cuñada, que es doctora de familia junto al tío de Sebastián quien es profesor de enfermería, le hicieran un pequeño chequeo; y me aseguraron que todo estaba bien. Había sido algo superficial y el mismo ojo sanaría solo. Unas simples gotas harían el truco.

Hoy jueves, el ojo está prácticamente de vuelta a la normalidad, pero yo no. Sé que fue un accidente, sé que fue algo que pasó y ya, pero es la sensación de que fue por un despiste mío. Sí, ya sé, cosas pasan, una no puede protegerlos de todo, yada, yada, yada.... Pero en serio, a veces me gustaría meterlo dentro de esta burbuja... ¡así tipo la película Bubble Boy! aunque luego tenga que gastar una millonada en terapias psicológicas para él. Es increíble la impotencia al saber que no será el primer susto y que si me dejo llevar por el historial de golpes, caídas y aventuras de mi hermano Ismael, y los cuentos que he escuchado de las andanzas de Ajonel cuando pequeño, tengo una estadía segura en un hospital psiquiátrico por una posible crisis nerviosa no muy lejos en mi vida.

Ahora, si algo he aprendido, es que debo ver el futuro de forma positiva, a fin de cuentas esa la palabra que escogí para representar el 2014.  Y como me dijo Ajonel mientras le explicaba como me sentía al respecto, si mi mamá sobrevivió a las locuras y accidentes de cuatro hijos, yo tengo una buena posibilidad de salir airosa en esta aventura maternal, aunque falle de vez en cuando en mi camino.


septiembre 03, 2014

¿Los terribles uno?


Por años he escuchado a la gente hablar de los terribles dos, y la verdad nunca he estado de acuerdo con esa clasificación para los niños. Siempre he pensado que es una etapa en donde el niño comienza a desarrollar su independencia, a descubrir su individualidad y se da cuenta de todo lo que puede ser capaz. Y ahora que soy madre, sigo pensando igual. Pero..... ¡entiendo de donde viene el concepto! Y ahora me pregunto ¿porqué nadie habla de los terribles uno? jajaja

Sebastián está comenzando a experimentar y descubrir muchísimas cosas. Y por cada cosa que descubre a mi me sale una cana nueva. No quiero imaginar como estará mi pelo y mis nervios cuando tenga dos años.... Aparentemente tiene deseos de ser alpinista, ya que solo piensa en escalar los muebles de la casa... todo el día, todos los días. Estamos en una etapa en la que no lo puedo dejar solo en ningún momento... créanme, ni un segundo. Lo he encontrado en el mueble del tv, en los gaveteros de mi cuarto, en el mueble de los juguetes, tratando de subir al librero, en la mesa del comedor.... y no sé en cuantos lugares más. Y no es que no lo vigilo, ni que no estoy con él, al contrario, mi casa es pequeña y tengo portones de seguridad en la sala, pero el problema es que me volteo a hacer cualquier cosa y ¡BAM!, aprovecha el momento. Hasta el cocinar se me está haciendo complicado.... Y lo entiendo, él está descubriendo, está probando sus limites, pero también está destrozando mis nervios! jaja!!

Desde que vinimos de Puerto Rico, comenzamos a tener el problema de que ya no quería dormir en la cuna, por ningún motivo. Y no es que durmiera en otro cuarto, porque la cuna estaba en nuestro cuarto y digo estaba porque ya no existe. Me rendí... ahora duerme su siesta en mi cama, ¡feliz como una lombriz que brinca cuica y baila el twist! pero no todo es color de rosa, como Sebastián tomaba sus siestas en mi cuarto nunca me preocupe por tener un monitor con video, nos bastaba uno de audio. ¿Cuál es el problema? Pues que Sebastián se despierta de sus sietas muy calladito y silencioso y hace ¡¡travesuras!! ¿La más reciente? Este finde... él despierta y lo escucho "hablar" como muchas otras veces hace, así que voy a buscarlo, solo para darme cuenta que le había puesto seguro a la puerta, pero no queda ahí la cosa, la cerradura se abre con llave. Sí, con llave, específicamente con una llave inexistente ya que esa cerradura la habían puesto dueños anteriores. Al menos Ajonel estaba en casa y obvio pegue el grito para que viniera a ayudarme, él muy calmado buscó un cuchillo para tratar de abrir, mientras yo estaba a punto de un colapso nervioso. Luego de intentarlo por una hora (realmente pudo haber sido un minuto, pero para mí fue una hora), decidimos usar la fuerza bruta sabiendo que Sebastián no estaba detrás de la puerta. Cuando al fin entramos al cuarto, Sebas nos recibió con cara de "yo no fui" y yo terminé con un dolor de cabeza intenso, una puerta rota y una historia que contar.

¡Pero a pesar de que me estoy volviendo loca un día a la vez, no cambiaría por nada en este mundo mis aventuras con Sebastián! ¡Que vivan los terribles uno y que vengan los terribles dos! I'm ready! :)







junio 18, 2014

Transición a una sola siesta.


Voy a empezar diciendo que yo no estaba ni estoy preparada para esta transición. ¡Yo necesito esa segunda siesta de Sebastián! Pero él tiene otros planes...

Les explico, al poco tiempo de haber cumplido el año, Sebastián comenzó con varios cambios en su rutina diaria. Lo normal en esta casa era que él despertaba como a las 7am y a las 10am tomaba su primera siesta de una hora y media. Luego, a las 4pm tomaba su segunda siesta, que duraba al rededor de una hora, y ya de 7 a 8pm comenzábamos la rutina para dormir. Para mí esto era perfecto. Mientras él descansaba yo aprovechaba para hacer cosas en la casa, limpiar, cocinar, trabajar en la computadora, en fin... ¡cosas! Y a la vez, cogía un respiro, porque vamos a ser honestos, cuidar a un bebé es agotador. Y de vez en cuando necesitamos un pequeño "break", aunque sea para ir al baño.

Bueno, el asunto es que de repente, Sebastián empezó a dormir hasta tres horas corridas en su primera siesta y ya a la tarde se rehusaba a volver a dormir. Y cuando digo rehusaba, quiero que imaginen un niño llorando a moco tendido porque lo estaban obligando a descansar. Por varias semanas seguimos intentando dormir las segunda siesta. A veces lo lograba, pero no duraban más de media hora. No me quedó de otra, más que aceptar que Sebastián había decidido que ya estaba listo para una sola siesta, aunque yo estuviera en total desacuerdo. ¿Cómo hemos cambiado la rutina? Pues les cuento, una vez acepté el cambio, empecé a cambiar su hora de la siesta en la mañana. No de sopetón, si no poco a poco. Ya no lo acostaba a las 10am como de costumbre, y durante las primeras semanas le atrasé la siesta por media hora, varias semanas después, la lográbamos llevar a las 11am y así hemos seguido. Actualmente la toma a las doce del medio día, pero mi meta es que duerma su siesta tipo 1 de la tarde. ¿Por qué? De esa manera no estará tan cansado y "cranky" en la noche y no habrá un espacio tan amplio entre su siesta y la hora de dormir.

Como todo en la maternidad, hay que tener espacio para cambios. Hay días que está tan y tan cansado que su cuerpo le pide esa segunda siesta. O hay veces que no durmió bien en la noche y no tolera esperar hasta medio día para dormir. Esos días nos dejamos llevar poco a poco y vemos como nos trata el día. Obviamente no soy una experta en este asunto, pero el dejarme llevar por las señales que él me da, me ha ayudado muchísimo. Aún estamos en el proceso del cambio, no canto victoria todavía, pero siento que estamos en el camino correcto en dejarlo transicionar a una sola siesta diaria.



¡Si tienes algún consejo que nos ayude a llevar este proceso de cambio lo mejor posible, lo recibo con los brazos abiertos! :)
-Mel Reyes


junio 01, 2014

Mis productos favoritos durante el embarazo.

Sé que ya ha pasado poco más de un año desde que estuve embarazada y que tal vez esté un chin tarde para escribir este "post", pero... los otros días estaba hablando con una amiga que esta embarazada sobre este tema, así que decidí compartir con ustedes algunos de los productos que fueron esenciales para mí durante esos nueve meses. :)

Vale aclarar que tuve un embarazo extra bueno. Nada de náuseas, ni malestares, pies hinchados, etc. La única excepción fue la azúcar, y aún así, la controlé al final.  Así que podemos decir que estos son productos bastante básicos y dirigidos un poco a mis expectativas de un embarazo natural y saludable. Les cuento....


1. Ina May's Guide to Childbirth - Como ya habrán notado, en esta casa nos gusta leer. Mi parto fue uno natural en un "Birth Center", por lo tanto, al ser algo desconocido para mí, intente empaparme de información lo más que pude. Este libro está escrito por una de las parteras más famosas de los Estados Unidos. El mismo está dividido en dos partes, la primera es un sinfín de información acerca de todo el proceso del parto, y la segunda son historias de parto de mujeres que dieron a luz de forma natural.
2. Sonoline B Fetal Doppler - Este fue un lujo que nos dimos durante el embarazo. Es un aparato para escuchar los latidos del corazón de tu bebé. Lo puedes comenzar a usar a partir de las 12 semanas. A nosotros nos encantaba tirarnos al sofá y "buscar" a Sebastián para escucharlo. ¡Ese tucu-tucu era música para nuestros oídos!
3. Knit Tanks - Para mí fue una odisea comprar ropa de embarazada. Nada me gustaba y sentía que nada me quedaba bien. Así que imaginan bien, estas "tank tops" estuvieron en mi closet en todos los colores. :)
4. Belly Band - Si eres como yo, y te niegas a comprar montones de ropa de maternidad (hello! solo varios meses de uso!) esta banda es necesaria en tu vida. Vienen en varios colores básicos; la usas sobre cualquier pantalón y bajo cualquier camisa que ya tengas en tu clóset. A mí me resolvió bastante, simplemente usaba cualquier camisa sobre la banda. ¡Son cómodas y ayudan a la vez a mantener los pantalones en su sitio! ;)
5. Encimas de Papaya - Durante el embarazo me dio acidez prácticamente los nueve meses. No voy a decir que las encimas de papaya me las quitaban milagrosamente, pero si me ayudaban bastante. ¡No sé ni cuantos potes compramos! Pero definitivamente fue una buena alternativa natural.
6. Earth Mama Body Butter - Existen muchas cremas/lociones para evitar las estrías en el mercado, y la realidad es que ninguna es mágica. Puedes embarrarte en crema día y noche y como quiera tener marcas en tu piel, ya que es más bien algo genético. Pero nunca está demás darle una ayudita a esa piel. A mí la línea Earth Mama me gusta mucho, es 100% libre de toxinas, no probada en animales y "vegan".
7. Rainbow Light Complete Prenatal System - Las pastillas pre-natales suelen caer un poco pesadas al estómago. Probé varias al principio y ninguna me gustaba. Hasta que descubrí esta línea de pastillas naturales. Son 100% naturales, son basadas en enzimas de plantas y contienen probióticos. Además no contienen azúcar, lactosa, trigo, gluten o levadura.
8. Pregnancy Pillow - Si volviera a estar embarazada, y tuviera que comprar una sola cosa durante el embarazo, sería ésta almohada, ¡de seguro! ¡Que maravilla, que diferencia a la hora de dormir! (Lo siento Ajonel) Si no fuera porque nuestra cama no es muy grande que digamos y porque Sebastián de vez en cuando duerme con nosotros, todavía la estaría usando. :)

¿Hay algún producto que quieras añadir a la lista? ¡Cuéntame!

¡que recuerdos! ps. ¿ven el tank top? ;)
 ¡Feliz lunes! :)
- Mel Reyes

abril 15, 2014

Moderación es la clave.

Como mamá primeriza, comencé esta aventura con muchos miedos e inseguridades. Al fin y al cabo no tenía idea de que esperar, como criar, que hacer... eran tantas las dudas. Así que lo único que podía hacer era leer y preguntar... , o sea, preguntar de todo. Acerca de embarazo, de partos, epidural, lactancia, métodos de crianza, alimentación... en fin, es agotador de solo recordar todas las dudas que surgieron en el momento (aún existen muchas...pero distintas). Me preocupaba no ser una buena mamá, era algo que me atormentaba. Recuerdo que estando en casa de mami, en mis primeros meses de embarazo, el esposo de una amiga me comentó que el hecho de que me preocupara por intentar ser una buena mamá, ya me hacía serlo. ¡Gracias Félix! Esas palabras aún me dan aliento. 

Hoy, a un año de haberme convertido en madre, puedo decir que la moderación ha sido la clave para sobrevivir estos primeros meses. Sigo leyendo, sigo buscando información, pero no me obsesiono, ¡ya superé esa etapa! jaja He aprendido a escoger mis batallas. Especialmente, luego de mi fallo en la lactancia (pero ya eso será cuento en otro "post"). Existen muchas teorías de crianza y también mucha gente con consejos bien intencionados, (otros no tanto) pero no significa que todo eso sea lo correcto para mi familia o para Sebastián. Durante este año hemos adoptado lo que mejor ha funcionado para nosotros y hasta ahora, no me puedo quejar... nos ha ido bien. 

Por ejemplo, desde un principio decidí que Sebastián no vería TV al menos hasta los 2 años. Esto ha sido fácil de cumplir, simplemente porque yo no veo TV durante el día. Pero... si en algún momento vamos de visita a alguna casa, no voy a pedir que apaguen el televisor, no voy a pretender que la gente se ajuste a nosotros.  ¿Y esos días de malos humores porque está en dentición? Créanme... ¡esos días aquí se ve TV! La verdad es que esos días de malos humores, intentamos lo que sea. Al fin y al cabo, ninguno de esos psicólogos que no apoyan la televisión en los niños van a venir a mi casa a ayudarme con un niño que está pasando por unos dolores e incomodidades por que viene un diente en camino. 

¿Juguetes? En mi imaginación él solo usaría juguetes educativos y de madera. Ja! mas lejos de la verdad no pude estar. Sí, tiene juguetes de madera, pero también tiene de plástico, con baterías, vasos, envases plásticos, utensilios de cocina, etc, etc. etc..... Los niños se aburren, necesitan cosas nuevas, su lapso de atención es muy corto, y muchas veces una caja de cartón es la mejor fuente de entretenimiento. No vale la pena gastar montones de dinero en juguetes de última moda. Claro está, ¡asegúrate que nada sea peligroso para un bebé! ;)

¿Alimentación? Uso cualquier método. A veces le hacía purés, y otras veces usaba el método de Baby Led Weaning. En algunos momentos le dejo usar la cuchara para que intente alimentarse por el mismo (tu sabes, por aquello de la independencia) y los días que no tengo fuerzas o ganas de limpiar embarres, lo alimento yo. Hasta ahora he podido hacerle sus comidas, pero es porque estamos en la casa, si tengo la necesidad de comprarle comida, lo haré. 

¿Pañales? Empecé con la idea de usar pañales de tela, y aún los tengo. Fue un regalo de la esposa de mi primo. Y sí, los uso, pero no a diario. Opte por usar desechables, la verdad es que era más fácil, y esos primeros meses, necesitaba que las cosas fluyeran fácil.  Para no sentirme tan mal, usamos la línea de Honest Co.  , no tienen químicos innecesarios y son naturales. ¡Ánade a la ecuación que los diseños son súper cute! Bonus! :D

¿Rutina? Algo a lo que sí le he dado refuerzo es al horario de Sebastián. Desde sus primeros meses le fuimos creando una rutina. Claro, no a nuestra conveniencia, si no a las señales que él nos iba dando. Nos dimos cuenta que Sebastián funcionaba mejor cuando su horario era el mismo. Sentía seguridad y eso lo hacía un bebé feliz (y si él es feliz, mamá es feliz). Actualmente su rutina de dormir comienza a las 8:00pm, le damos un baño, lo llenamos de besos, toma leche y queda rendido. Claro, esto tiene ciertas desventajas para nosotros, por ejemplo, sabemos que ya a esa hora tenemos que estar en casa para comenzar el proceso, de lo contrario Sebastián se pone "cranky".  Pero ¿saben qué?, no nos molesta. A fin de cuentas... fue un acto egoísta traerlo a este mundo. Fue NUESTRA decisión, no la de él. Entonces, ¿porque obligarlo a seguir nuestro ritmo de vida, cuando él tiene el suyo? A nuestro entender, somos nosotros los que durante sus primeros años de vida necesitamos adaptarnos a él. Ya cuando él vaya creciendo y adaptándose mejor, adoptaremos un estilo de vida y rutina diaria que se acomode a todos como familia. 

Y hablando de dormir.... aún duerme con nosotros en el cuarto. No necesariamente porque practique el colecho, simplemente porque así nos ha funcionado hasta ahora. Tenemos su cuna en nuestro cuarto, y si no se siente bien, lo pasamos a la cama junto a nosotros. Durante la lactancia, era lo más fácil y así nos hemos quedado. Sí, tenemos planes de pasarlo a su cuarto, pero será cuando entendamos que es el momento. Y eso, lo decidiremos nosotros, nadie más. 

A lo que quiero llegar con toda esta palabrería, es que la maternidad no es fácil, no es perfecta, nadie tiene una guía mágica o las respuestas correctas. Como padres tenemos que escoger nuestras batallas sabiamente y tomar decisiones pensando en el bienestar de todos los que componen el núcleo familiar. Lo que funciona para mí, tal vez no funcione para ti, y viceversa. Mis necesidades no son las mismas necesidades de tu familia. ¿Mi consejo? Lee, pregunta, averigua, y de todo lo bueno, de todo lo que entiendas funciona para tu familia, adaptalo con moderación. Siempre ten espacio para dar tu brazo a torcer. La maternidad es un constante aprendizaje. ¡Disfrútalo! En esta etapa la perfección no tiene espacio. Mi meta no es ser una súper mamá. No tengo como propósito ser perfecta, ni crear la infancia perfecta para Sebastián.  Simplemente quiero ser la mamá de Sebastián. Con mis defectos, con mis errores y con las mejores ganas de dar lo mejor de mí en esta aventura. Y me siento feliz de decir...¡que sobreviví mi primer año! ¡Que venga el resto! :D

¡Y la verdad es que este chico se ve feliz, así que algo bueno estamos haciendo! :) 





abril 03, 2014

¡Hoy Sebastián Cumple Uno!

No sé ni como comenzar con este "post". Aún no me creo que ha pasado un año, o sea, ¡ya Sebastián tiene un año!. Hoy más que nunca hago eco del dicho "los días son largos, pero los años son cortos". A pesar de que hemos pasado el año juntos, cada día, cada noche, a pesar de que lo he visto crecer ante mis ojos, siento que los días se me han ido de las manos. Quisiera absorber más, quisiera memorizarme cada instante que pasamos juntos. Es increíble y maravilloso ver como en tan solo 12 meses, Sebastián ha aprendido tanto. Como va formando su personalidad. Apenas llegó a este mundo hace un año atrás, y hoy come de todo y con gusto, camina aunque sé que quisiera correr, tiene cinco dientes, tira besos, dice adiós con su manita, dice 'hola' mientras usa su celular de madera, se encarama por donde sea, entre muchas cosas más. 

Algunas veces al observarlo, veo en él tanto de mis hermanos. En otras ocasiones es PURO padre, y de vez en cuando, me veo a mí. Pero la mayoría de las veces lo veo a él, a Sebastián. Veo un niño alegre, seguro, ¡pícaro! Un niño que sonríe hasta con el alma. Un niño llevadero, curioso, divertido, inteligente, valiente, determinado, amoroso.... 

En este año Sebastián nos ha llenado de momentos de infinita alegría, aunque también nos ha causado preocupaciones y frustraciones. Nos ha enseñado demasiado acerca del mundo que nos rodea, de la vida, de las cosas importantes y las no tan importantes. Nos ha enseñado hasta de nosotros mismos. Nos ha retado, nos ha impulsado, nos ha hecho mejores. Sin duda ha sido, es y sigue siendo nuestro maestro de vida. Sebastián es el fruto de nuestro amor, ese ser maravilloso que se formó en mi panza... simplemente es nuestro.

Hoy celebramos su natalicio, pero también celebramos nuestro aniversario como padres. Celebro que hace un año me convertí en madre. Celebro que Sebastián unió mi vida a Ajonel de por vida, de una manera inmensa y profunda. Celebro los cambios que la maternidad ha traído a mi vida... a nuestra vida.  Celebro el nuevo significado que la palabra familia tiene para nosotros. ¡Hoy celebramos! ¡Hoy estamos de fiesta! 

¡Te amamos de una manera inexplicable! ¡Feliz Cumpleaños Sebastián!

 





marzo 26, 2014

Sobre flores y pajaritos.



¡Ya estamos en Primavera! No sé que tienen estos meses, pero me alegran los días. En nuestro patio ya se ven flores nuevas, mariposas y pajaritos. Y créanme, Sebastián y yo nos lo estamos disfrutando al 100%. Todas las tardes nos damos una vuelta por el patio, regamos las plantas, les hablamos, nos sentamos en la grama (Sebastián a arrancar grama y escarbar, yo a descansar) y tomamos nuestra dosis de Vitamina D. Desde hace poco más de un año comencé a poner en algunas áreas pajareras y bebederos para los pajaritos. Ha sido un gusto sentarnos en la ventana y ver los cardinales, Blue Jays, entre otros, disfrutar de sus manjares. Pero, sentíamos que no era suficiente... ¡si, así soy! (¡Ya mismo convertimos la casa en un bosque!) Comencé a buscar alternativas para darle de comer a los pajaritos y que por ende, vinieran muchos a más a nuestro patio. Después de leer un poco, encontré una idea que me encantó. Era fácil, económica y se veía bonito, lo cual aportó puntos. ¡Galletas para pajaritos!

Hasta ahora han sido todo un éxito. Definitivamente han atraído más pajaritos a nuestro jardín. Y Sebastián y yo nos disfrutamos el verlos por las ventanas y escuchar su canto. 

Les cuento... ¡es fácilisimo y tremenda idea para hacer con sus peques!



¿Qué necesitas? 

* 2 tazas de comida de pajaritos
* 1 sobre de gelatina sin sabor
* 1/2 taza de agua
* 1/4 taza de harina
* 3 cucharadas de miel
* cortador de galleta
* soguilla
* sorbeto (pitillo)
* Spray de cocinar
* Paper de cera para hornear

¿Qué haces ahora? 

1. En  un "bowl" grande mezcla bien todos los ingredientes, menos las semillitas. 
2. Ahora sí, añade las semillitas hasta que la mezcla quede pareja. 
3. Rocía "spray" de cocinar en el cortador de galletas.
4. Pon el cortador de galleta sobre la hoja de cera de hornear y rellena con la mezcla. (puedes usar una cuchara para aplastarlo y asegurarte que quede parejo. 
5. Inserta el sorbeto en la parte de arriba.
6. Levanta el cortador de galletas. Se supone que la mezcla quede intacta y puedas seguir rellenando el cortador para hacer varias a la vez. ( a mi me salieron 4)
7. Déjalas secar por varias horas o de un día para otro hasta que endurezcan. 
8. Cuando ya estén duras, elimina el sorbeto y pon la soguilla.

¡Listo! Ahora ve corriendo al patio y guinda las galletas por todos lados. Y simplemente espera a que vengan a alimentarse y de vez, te den una que otra serenata.  :)










¡Tranquilos! ¡No se comió la flor! ;)




marzo 07, 2014

Una pesadilla en las alturas.

¡Hola! Ya de vuelta a la realidad. Como les conté a principios de mes, Sebastián y yo fuimos a visitar a los abuelos a Puerto Rico por unas semanas. La pasamos demasiado rico, pronto les compartiré algunas fotos. Mientras, les quiero contar que mi peor pesadilla se volvió realidad. En julio del año pasado, viajamos por primera vez con Sebastián para que la familia conociera el nuevo miembro, además en septiembre de ese mismo año nos dimos otra escapadita. Ambos viajes fueron una maravilla, incluso, en el segundo viaje, las azafatas felicitaron a Sebastián por su excelente comportamiento durante el vuelo ( inserten el tono de una madre orgullosa de su hijo). Pero en esta tercera ocasión, la historia fue totalmente distinta.... ¡fue literalmente un desastre! 

Para empezar viajamos Sebastián y yo solos ya que Ajonel viajaba solamente para el último fin de semana del mes. Así que decidí escoger un vuelo nocturno para que Sebastián fuera dormido durante el viaje. Bah! Ese fue mi primer error. A la hora del viaje Sebastián estaba tan cansando y sobre estimulado que se le hizo imposible dormir. ¿Resultado? Un niño que estaba de mal humor y no dejaba de llorar. ¡Fue horrible! Mientras lo escribo siento que mis tripas se revuelcan. Fue al punto que no quería regresar a Miami por el simple hecho de no volver a montarme en el avión. Mis temores de que Sebastián llorará durante todo el viaje poco a poco se iban convirtiendo en una pesadilla de que la que quería despertar inmediatamente. Me sentí en esos momentos como la peor madre del mundo. No podía calmar a mi bebé, no lograba tranquilizarlo y dormirlo. Si no todo lo contrario; estoy más que segura que mi ansiedad tuvo mucho que ver en su actitud. Por momentos se entretenía y aparentaba pasarla bien, pero de pronto, era como si recordara lo cansado que estaba y lloraba a gritos nuevamente. Su agotamiento era tan grande que no podía dormirse por él solo, adicional súmenle todas las luces y sonidos que le desviaban la atención. 

Ahora, no todo fue malo... estoy súper mega ultra agradecida de las azafatas en mi vuelo con JetBlue y de los pasajeros que estaban cerca de nosotros. Realmente ellos fueron los que lograron que el viaje no fueran tan horrible. Las azafatas vieron mi crisis con Sebastián he hicieron hasta lo imposible por hacerlo feliz. Jugaron con él, lo llevaron a caminar por el avión, le permitieron prender y apagar luces, entre muchas otras cosas más. ¡Incluso intentaron dormirlo! Mis vecinos de avión le hacían gracia y trataban de alegrarlo, pero llegó un punto que todo era caso perdido. Al final del vuelo ya Sebastián tenía los ojos tan rojos y su actitud era tan errada que parecía un bebé en drogas. Y obvio, mi corazón estaba destrozado....

¡Demás está decir que tan pronto Sebastián se sentó en su "car seat" quedó completamente dormido!

En resumidas cuentas.... esto es lo que aprendí de este vuelo. 

* ¡NO viajes de noche! Es cuando más cansado está tu bebé. Mejor escoge la hora de la primera siesta. Y si no duerme, al menos estará de mejor ánimo. 
* Lleva pocas cosas contigo en el avión, será mucho más fácil maniobrar con un bebé. 
* Procura estar TU tranquila. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero a fin de cuentas, no queda de otra. 
* Separa los asientos al final del avión, así estarás cerca del baño y del "crew" del vuelo. 

Vale aclarar, que el viaje de regreso a Miami no fue tan malo. Ajonel viajó de regreso con nosotros, lo que a mi me dió tranquilidad. Sebastián durmió una siesta antes de abordar, y aunque hubiese preferido que durmiera en el vuelo, la siesta ayudó a que estuviera de buenos humores todo el viaje. ¡Al final... sobrevivmos! :)





febrero 02, 2014

La importancia del juego independiente.

Muchas veces pensamos que tenemos que entretener a nuestros bebés 24/7. Lo cual no es cierto, los bebés, desde muy pequeños necesitan tiempo para aprender a jugar por ellos mismos. Y no me refiero a jugar con celulares o ver televisión. Me refiero a explorar, interactuar con sus juguetes, a "leer" un libro o incluso simplemente a mirar un móvil desde la cuna. Si te estás preguntando que rayos es el juego independiente, pues te cuento que es simple y sencillamente dejar que tu bebé juegue solito. Claro está, NO es que los dejemos solos todo el día, pero sí que durante unos minutos diarios le des espacio para hacerlo. Es bueno empezar desde muy bebitos, y seguir incrementando el tiempo de juego independiente según van creciendo. Por ejemplo, el libro Becoming Babywise II recomienda la siguiente guía de tiempo:
* 10-20 minutos dos veces al día durante los primeros meses.
* 15-30 minutos dos veces al día para el bebé que ya se sienta solo.
* 30-45 minutos al menos una vez al día para el bebé que gatea.
* Hasta una hora para los bebé de 15-20 meses en un "playpen" o en un cuarto seguro.

Sebastián actualmente puede pasar poco más de media hora jugando por el solo. Claro está, siempre está al alcance de mi vista. Y regularmente durante este periodo aprovecho para poner ropa a lavar, recoger la cocina o incluso me puedo sentar cerca a leer. Es un momento en que ambos nos damos nuestro espacio.

Algunos beneficios del juego independiente son:

* Habilidad para concentrarse
* Capacidad para atender una sola cosa por bastante tiempo.
* Creatividad
* Son capaces de entretenerse por si solos.
* Disciplina.
* Independencia. 






Para poder comenzar la rutina de juego independiente es importante que le crees a tu bebé un área segura. Puedes ponerlo en un "playpen" o en algún cuarto que esté preparado para ellos, y obvio algunos juguetes, móviles, etc. Ve creando la rutina poco a poco. Tu bebé te dejará saber cuando ya no desee seguir jugando. Ten en consideración que jugar puede ser simplemente observar los juguetes del "gym", mirarse en un espejo o simplemente soñar despierto ;) No pienses que lo estás poniendo en una jaula, si no todo lo contrario. Le estás dando un lugar seguro donde jugar, sin tener que estar llamando su atención con los "no-no".

Si tu bebé aún no se sienta, comienza por ponerlo boca arriba, ya que en esa posición es como se sienten más seguros. Al pasar unos cuantos minutos puedes voltearlo boca abajo. Explícale lo que estas haciendo. Por ejemplo, puedes decirle : "te voy a poner boca arriba en la sábana para que puedas jugar un rato". Créeme, ellos entienden; tal vez no las palabras, pero sí nuestro tono de voz. Puede ser que llore las primeras veces, "and it's ok", eso no significa que nunca va a disfrutar del juego independiente. Simplemente, tómalo en tus brazos, y vuelve a intentarlo en otro momento. 

Si tu bebé es más o menos como Sebastián, que ya se sienta y tiene más movimientos; es importante que cuando logren hacer algo mientras juegan (por ejemplo: tocar bien el tambor, o poner una pieza de un juguete donde va) no le aplaudas ni lo celebres. ¿Por qué? Porque estás interrumpiendo su juego independiente. Ahora, cuando estén jugando juntos, ¡celebra todo! :) Mientras juega solo, obsérvalo. Te sorprenderás de lo mucho que puede lograr por él mismo. Y demás está decir... tan pronto termine su tiempo de juego, ¡llénalo de besos, abrazos y mucho amor! :)