noviembre 25, 2013

¡Seis meses de felicidad infinita!

Ya ha pasado poco más de medio año desde que Sebastián llegó a nuestras vidas. Y cuando digo "nuestras" incluyo a mi familia, la familia de Ajonel e incluso a la vida de varias amistades. Sebastián ha traído felicidad, alegría y sueños por realizar. Sin lugar a dudas, él ha sido una bendición. ¡Sebastián es un bebé feliz! 

Como siempre digo, cada mes que pasa trae consigo tantas cosas nuevas, es increíble como el tiempo, además de pasar demasiado rápido para mi gusto, hace que la vida cambie de un segundo a otro. Sebastián ya gatea, ya se pone de pie y camina agarrado de muebles o paredes. ¿Dónde está mi bebé? ¡Va muy rápido! El sexto mes fue uno intenso definitivamente. Aprendió demasiado en muy poco tiempo. Creció ante mis ojos con cada pestañear. Mucha gente me decía : "¡deja que gatee, te vas a volver loca!". De cierta manera tenían toda la razón, me estoy volviendo loca. Pero a la vez me encanta. Me fascina ver como su personalidad se va desarrollando. Como él escoge que quiere hacer, que le gusta, que juguete quiere usar. Como va explorando la casa, y como se va convirtiendo cada vez más en él.  ¡¡Al sol de hoy Sebastián es un bebé curioso, extrovertido, feliz, independiente!! A mi entender, todo esto se debe a que se siente amado, se siente seguro, sabe que mamá y papá están ahí para él. Le damos la oportunidad de explorar, de aprender, de descubrir.

Recuerdo que cuando estaba embarazada, constantemente le hablaba a Sebastián. Además de repetirle una y otra vez cuanto lo amábamos y cuanto deseábamos conocerle, le hablaba de lo que yo esperaba de él y de lo que él podía esperar de este mundo. Le decía que no me importaba como él fuera, no importaba si le gustaba el arte, la música, los deportes, nada de eso era lo más importante para mí. Lo esencial, era que fuera ¡feliz! Si él lograba ser feliz, nosotros seriamos sin duda felices. 

Quiero dejar a un lado mis expectativas, no quiero imponerle mis sueños ni mis gustos, quiero que él descubra quien es y que le gusta. ¡Quiero que él se forje sus propios sueños y metas, y quiero ayudarlo a lograrlo! Mi trabajo como mamá será identificar esos gustos, esos sueños, descubrir quien es él y tratar de brindarle las herramientas necesarias para que pueda triunfar y ser feliz. Cometeré errores en el camino y le fallaré en varias ocasiones, como padres es inevitable, pero tendrá amor de sobra para compensar mis errores. 

Hay algo que siempre he tenido muy claro, y es que Sebastián no me pertenece, él vino a mi prestado. Algún día (¡muy muy muy lejano! jaja) él hará su vida y tendrá su familia. Ya no será mi bebé, si no que será un hombre. Y yo espero que cuando ese momento llegue, yo pueda sentarme en mi sillón, llena de arrugas y feliz, sabiendo que le dejo a este mundo un hombre de bien. Un hombre que podrá aportar algo positivo a esta vida que todos compartimos. ¡Esa es mi meta! 

Mientras tanto, en el proceso, espero seguir disfrutando cada segundo de esta aventura. Quiero llenar mis días de amor y besos, de consolar llantos y de compartir risas, de juegos y de aventuras. Quiero atesorar cada momento con Sebastián. :)

¡Gracias Sebastián por haberme escogido a mí para ser tu mamá! ¡TE AMO!











4 comentarios:

  1. ¡Ay que feliz está ese bebé! ¡Seguiremos soñando con las felicidades de nuestr@s chiquito@s y trabajando para que se hagan realidad!...un día no nos vamos a sentar en el sillón, nos vamos a correr en algún maratón mientras ell@s nos traen agua y una toallitas jijijijiji♡♡♡

    ResponderEliminar
  2. Me encantó esta entrada Melissa y Sebastian está precioso, como siempre. :)

    ResponderEliminar