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enero 30, 2015

¡Con sabor a Puerto Rico!

Ingredientes para sofrito puertorriqueño

Estos últimos fines de semana nos hemos quedado en casa; habían varias cosas que teníamos pendientes hacer y aprovechamos estos findes para poder completarlas. Por mi parte, quería hacer unas recetas en la cocina que sola con Sebastián eran una misión imposible. Así que con Ajonel en casa; aproveché. Luego de hostigar a mi tía Awilda por teléfono con veinte mil preguntas acerca de ingredientes y procedimientos hice por primera vez dulce de papaya y sofrito.

Para los que no son de Puerto Rico, el sofrito es la base e ingrediente principal de nuestra comida. Prácticamente todos nuestros platos llevan sofrito; los guisos, arroces y hasta carnes. Aquí en Miami se me ha hecho súper difícil conseguirlo, o sea, hay algo parecido, pero jamás se compara. Y el dulce de papaya o lechoza es básicamente papaya semi-madura con azúcar caramelizada y canela. ¡Sabrosura total!

En la familia Reyes, Tití Awilda es la cocinera oficial. En Navidad, los postres son su especialidad. Y no cualquier postre, si no los postres tipícos puertorriqueños. Arroz con dulce, tembleque, dulce de coco... se me hace la boca agua nada más de escribirlos. Y ahora que lo pienso, me doy cuenta que hace ya dos años no los como por estar acá en Miami. ¡Rayos! En fin... cuando viajo a Puerto Rico, tití Awilda siempre tiene un pote de sofrito para que me lleve a Miami. Aquí mis dos hombres son fanáticos de las habichuelas que cocino, así que el sofrito no puede faltar. Siempre me he sentido agradecida de este potecito que viaja conmigo, pero ahora que hice el mío, con mis manitas, que pasé un día entero pelando ajos, cortando cebollas y picando ajíses y con un desorden descomunal en mi cocina es que realmente aprecio esa labor. No solo la labor de tití, si no de todas esas matriarcas que se encargan de conservar recetas por generaciones. Esas mamás, tías y abuelas que tienen ese don increíble de hacer los postres más deliciosos. Esas mujeres que se fajan haciendo pasteles en Navidades. O las que cocinan sin recetas, porque han sido tantas las veces que han hecho un mismo plato que se lo saben de memoria. ¡Son grandes!

Hablando de esto con Ajonel, le mencioné que quiero seguir aprendiendo esas recetas. Palabra clave... aprendiendo, mi palabra del año. Quiero que el día que tití ya no pueda cocinarlas (que espero no suceda al menos en 30 años más!!), no se pierdan. Y algún día, me gustaría que Sebastián pudiera aprenderlas también, ¿porque no? Quizas hasta me pueda tocar enseñárselas a una nieta. Me gusta la idea de que Sebastián crezca con ese sabor a Puerto Rico. Que conozca nuestra cocina y que se sienta orgulloso de ella. ¡¡Que algún día diga que el mejor sofrito era el que hacía su mamá!! jaja

Creo que es importante el que le hagamos ver a nuestros hijos el valor de las comidas de nuestra cultura, más cuando vivimos en un país ajeno. Estás se conservan por que las pasamos de generación en generación, nuestros abuelos le enseñaron a nuestros papás y nuestros padres nos enseñaron a nosotros, por lo tanto es nuestro deber pasarlo a nuestros hijos. Aunque es una tarea difícil, ya que vivimos en una época donde no existe tiempo para cocinar o para ir al supermercado; donde la opción primera es ir al "fast food" o encargar "delivery". Pero no podemos permitir que esas recetas se pierdan. O sea, no estoy diciendo que tienes que hacer sofrito específicamente, porque si vives en Puerto Rico, de seguro lo consigues en cualquier supermercado, y por aquello de apoyar, les recomiendo Sofrito Moralito, es la empresa de muy buenos conocidos. Piensa en esa receta sabrosa que hace tu abuela y que no quieres que desaparezca de tu familia, y ¡aprendela! Proponte al menos conservar un plato tradicional en tu familia. En fin, aunque la cocina no es mi "hobby" favorito, he aprendido a cogerle el gustito; y de aquí en adelante seguiré hostigando a mi tití Awilda para poder aprender todas esas recetas sabrosas que ella bien conoce. ¡Y cuando Sebastián sea más grande le enseñaré lo que es la cocina con sabor a Puerto Rico! :)

Y tu ¿conservas alguna receta familiar?

¡Feliz viernes y fin de semana! ps. hoy haré otra tanda de dulce de papaya ;) xoxo


sofrito puertorriqueño



octubre 24, 2014

Museo del Niño en Carolina, Puerto Rico

Empezaré este "post" admitiendo que soy fanática de los Museos para Niños y gracias a Sebastián tengo la excusa perfecta para ir. Ahora que está en una etapa de exploración constante pretendemos ir a los Museos una y otra vez ya que estamos considerando la idea de obtener el pase anual para el Miami's Children Museum

En la última ocasión que estuvimos en Puerto Rico, visitamos el Museo del Niño en Carolina junto a Abuela Olga. Y tengo que decirles que nos encantó, mejor que el Museo de San Juan (sorry, pero es cierto) y mucho mejor que el Museo de Miami. ¡O sea, por mucho! Municipio de Carolina, ¡se botaron con este museo! ¡Buen trabajo! ¡Está espectacular y no veo la hora de volver! Así que si vives en Puerto Rico o lo visitas en algún momento, el Museo debe ser una parada obligatoria con tus enanos. 

El Museo hace una unión perfecta entre la ciencia, la tecnología, el ambiente y las artes de una manera interactiva que hasta los adultos, ujum... o al menos yo, no podemos evitar querer disfrutar de todas las exhibiciones. Si, hay áreas que eran tal vez para niños más grandes que Sebastián, pero eso no impidió que pudiera disfrutar de ellas, al punto que pasamos varias horas jugando y explorando sin mostrar señales de cansancio. 

Un detalle importante, es que el Museo está junto a un Mini Zoo y un manglar, lo cual lo hace súper interesante, ya que creo, es el único Museo rodeado de ese hábitat. 

En esta ocasión, me van a tener que disculpar la mala calidad de las fotos, pero en el ajoro de la semana dejé mi cámara en la casa y mi celular estaba poco cooperador ese día. Pero es que no quería dejar de compartir la carita de felicidad de Sebastián! :) 

Ya saben... si lo visitan, me cuentan! xoxo


septiembre 24, 2014

¡Comerío tiene sabor!

Hola! Aquí nuevamente con un "post" mega atrasado de nuestras vacaciones en Puerto Rico. Pero es que no sé que ha pasado en estos últimos meses que el tiempo no me da para nada. Necesito días de 48 horas y fines de semana de cinco días. 

Durante nuestras vacaciones en Puerto Rico, pasamos un fin de semana en el pueblo de Comerío para celebrar la tradicional reunión familiar de los Sánchez, o sea, la familia materna de Ajonel. Cada año se reúnen en un parador distinto de la Isla ya que no todos los hermanos viven en Puerto Rico. Este año decidieron celebrarla en el pueblo natal de la matriarca de la familia, Abuela María. 

Nos quedamos en el hotel Media Luna, y la verdad es que nos gustó mucho. Claro, teniendo en cuenta que es un hotel pequeño en el campo, pero perfecto para despejarse, darse un chapuzón de vez en cuando en la piscina y engordar unas libritas en el restaurante Ajimojitos.  

Durante nuestra estadía, el municipio le hizo un reconocimiento a la Abuela María y nos dieron un "tour" por el pueblo. Visitamos Casa Cultura Cacique Comerío, la Casa Alcaldía , La Plaza y La Represa El Salto.

De la comida del Restaurante no tengo fotos porque la verdad es que estaba tan deliciosa que  mi cerebro solo daba el comando de comer. Quedamos a gusto con todo lo que probamos del menú, el servicio fue muy bueno y las meseras súper amables. Incluso fueron muy condescendientes con algunos cambios que les pedimos en la comida ya que Sebastián y yo no comemos carnes. En otras palabras, si vives en Puerto Rico y no has ido al Restaurante del Hotel, ¿qué estás esperando? ¡Les va a encantar!

En fin, les comparto algunas de las fotos del finde, y si se dan la vuelta por Comerío me cuentan que tal les pareció. :) 


Reconocimiento a la Abuela María

agosto 25, 2014

Chelonia, Proyecto de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas


Bueno, empecemos el mambo...una de las primeras cosas que hicimos mientras estuvimos en Puerto Rico fue ir a ver tinglares en la playa de Dorado. El proyecto está dirigido por la organización Chelonia, quienes se encargan de la investigación y conservación de esta especie en distintos puntos de la Isla. No es la primera vez que veo tinglares, ya en otras ocasiones había tenido la oportunidad de participar de esta súper experiencia. Pero fue la primera vez para Ajonel y obviamente para Sebastián. El proyecto está bastante organizado, a pesar de que va muchísima gente lo cual tiende a complicar las cosas un poco. Chelonia se encarga con la ayuda de voluntarios de monitorear las playas día y noche para marcar nuevos nidos de tinglares, contabilizar los mismos y ayudar a las tortugas a llegar sanas y salvas al mar con el propósito de eliminar a estas tortugas de la lista de especies en peligro de extinción.

Una vez llegas a la playa de Dorado, te inscribes y te asignan un grupo. Con la donación de $1.00 adquieres guantes, esto es si te interesa tocar las tortugas ya que por obligación debes tener guantes puestos. Una vez los grupos están formados, nos dirigen a un nido. Los voluntarios del proyecto nos explican el proceso, el cual consiste de contabilizar los huevos que quedaron en el nido que no se desarrollaron por completo y ayudar a salir a las tortuguitas que quedaron pilladas en la arena. Algunas veces rescatan pocas, otras veces suelen ser bastantes las que quedaron en el nido. Luego que son rescatadas te permiten tocarlas y tomar fotos junto a las tortugas. Ya cuando el sol comienza a ponerse, las llevan a un punto específico de la playa para que ellas logren llegar al mar. Algo bien interesante es que no las tiran directamente a mar, si no que las ponen en la arena para que ellas solitas hagan el recorrido. Y es que no solo en el proceso aprenden a utilizar sus aletas, si no que reconocen las vibraciones de la playa en que nacieron y regresan a ese mismo lugar a poner sus huevos. ¡¿Genial verdad?!

Ajonel y yo disfrutamos en cantidad ver las tortugas y el gran trabajo que están realizando por salvarlas. Sebastián por otro lado es muy pequeño para entender todo lo que estaba pasando, pero no quiere decir que no aprovechó la tarde para gozar de lo lindo. Era realmente la primera vez que estaba en la playa, ya que la vez anterior apenas tenía tres meses. En esta ocasión se arrastró por la arena, corrió, jugó... en fin, su alegría fue contagiosa. ¡Es una bendición descubrir el mundo nuevamente a través de los ojos de Sebastián!

Si quieres más información de este proyecto puedes visitar su página de internet www.cheloniapr.org y darle "like" a su fan page en Facebook. En estos momentos están buscando voluntarios para ayudar tanto en Dorado como en la isla municipio de Culebra. ¡Comunícate con ellos y pon tu granito de arena en la conservación del tinglar! :)

¡Feliz lunes! :)


















P.S. ¡Gracias a Foto Gandul por las fotos!

agosto 13, 2014

¡Estamos de vuelta!


¡Hola! Ya estamos de regreso. Si nos sigues en Instagram te habrás enterado que nos fuimos de vacaciones para Puerto Rico. El plan era una semana todos juntos, pero al final Sebastián y yo nos quedamos mucho más tiempo... o sea, terminamos pasando un mes entero de merecidas vacaciones. :)

Tuve todas las intenciones de conectarme y continuar "bloguiando" mientras estaba allá, pero la realidad es que era demasiado complicado. Para empezar los días eran ajetreadisímos y encima la conexión de internet en casa de mi mamá es fatal. En fin, la pasamos espectacular. Me hacía mucha falta pasar rato con los míos. Y Sebastián como siempre, gozó hasta el último minuto.

Tengo en planes contarles algunas de las cosas que hicimos durante nuestra estadía en Puerto Rico. Pero en lo que me ubico por completo y bajo TODAS las fotos de la cámara a la computadora, les contaré como fue nuestro vuelo, tanto de ida como de regreso. Ustedes ya saben que tengo traumas al respecto....



Esta vez no fue tan mala experiencia como en febrero. Teníamos toda la intención de volar a la hora de siesta de Sebastián, pero la diferencia en precio era absurda, así que nos fuimos en la tarde. Honestamente no estuvo tan mal, aunque claro, Ajonel estaba con nosotros, lo que lo hace más fácil. El único problema con la edad en la que se encuentra Sebastián es que él quiere ser independiente. No quiere estar sentado en el avión por dos horas y media, (aunque la verdad es que yo tampoco). Lo que nos salvó fue que nos llevamos la tableta y le pusimos el concierto de Atención Atención. ¡Oh que diferencia! #graciasatencionatencion. También llevamos "snacks" por doquier ya que Sebastián quiere comer cada vez que ve a alguien comiendo, además de libros y juguetes. Como el vuelo era casi nocturno, ya al final Sebastián se estaba desesperando. Pero no fue nada que no se pudiese controlar. Por suerte nos tocaron "vecinos" súper agradables que jugaron con Sebastián durante todo el vuelo.


De regreso a Miami, viaje con mi hermana Raisa. Esta vez separamos la primera fila del avión (no habían muchas otras opciones que digamos), y  no lo vuelvo a hacer. Si, hay mucho espacio, si, es más cómodo y estoy cerca del baño, pero... no puedo tener mi cartera o diaper bag conmigo todo el tiempo, tengo que ponerlo en las gavetas superiores durante el arranque y aterrizaje y con un bebé eso es complicadísimo, así que no se los recomiendo. Al igual que el viaje de ida... ¡Atención Atención fue nuestra salvación! :D Y los Blue Chips de Jet Blue.... pero esos fueron para mamá... anyway... La realidad que en esta ocasión no fue tan malo viajar con Sebas. Obvio estuve acompañada los dos viajes, no creo que por buen tiempo vuelva a intentarlo sola. Se necesitan más de dos manos para poder entretener a un "toddler".

En fin... en estos días me organizaré para compartirles varios "post" que estoy trabajando, además Cristina está trabajando en varias recetas geniales que sé que les encantarán. ;)


¡Nos leemos pronto! xoxo

-Mel Reyes